Andrea Esteban: de la lesión que acabó su carrera al ascenso histórico del Alavés
Andrea Esteban se retiró como futbolista con apenas 23 años, obligada por las lesiones. Once años después, la turolense ha llevado al Deportivo Alavés de Segunda Federación a la Liga F en tres temporadas, tras una travesía marcada por un ascenso perdido en el peor momento posible y una segunda oportunidad que esta vez sí culminó en éxito. Repasamos, a partir de sus propias declaraciones en distintos medios, las claves de su camino como entrenadora.

De futbolista prometedora a entrenadora prematura
Esteban ha reconocido en varias ocasiones que nunca imaginó dirigir un banquillo tan joven, un camino que se le abrió de forma casi obligada tras su retirada por lesión. A los 25 años ya estaba al frente de un proyecto en la máxima categoría, un salto que ella misma ha descrito como un aprendizaje constante: cada temporada, ha explicado, es como cursar un máster sobre el oficio de entrenar.
El primer intento, roto de la forma más cruel
Antes de lograr el ascenso definitivo, el Alavés vivió una temporada de enorme dolor. Tras liderar su grupo de Segunda Federación casi de principio a fin, las albiazules vieron cómo el Alhama CF ElPozo les arrebataba el ascenso directo en el tramo final, obligándolas a disputar una promoción que acabaron perdiendo en casa, ante el Cacereño, con la mejor entrada de la temporada en las gradas de Ibaia animando hasta el final. Esteban admitió entonces sentirse hundida, aunque ya avisó de que el equipo volvería a intentarlo.
La paciencia como virtud del proyecto
Lejos de hacer cambios drásticos tras aquella decepción, el club decidió mantener la confianza en Esteban y en el grueso de la plantilla. Un año después, esa continuidad se tradujo en el ascenso directo a Liga F, certificado con margen sobre el resto de rivales. La propia entrenadora ha subrayado que mantener el bloque intacto fue una de las claves de la temporada, y que la estabilidad que le ha ofrecido el club durante tres años consecutivos le ha permitido trabajar mejor, con jugadoras que ya la conocen y un entorno que conoce a fondo.
Un proyecto construido casi desde cero
Esteban ha insistido en que el mérito no es solo suyo: el club apenas conservó a dos o tres futbolistas del vestuario original con el que arrancó su etapa, lo que obligó a construir un proyecto competitivo prácticamente desde los cimientos. Un trabajo que, según ha explicado, se ha apoyado también en la implicación de Dafne Treviño, directora deportiva de la estructura femenina, a quien la propia entrenadora ha señalado como pieza clave del proceso.
Ahora toca competir arriba
Con el ascenso ya digerido, el reto para esta temporada es bien distinto: competir en una Liga F con nombres como Bonmatí, Putellas o Paralluelo, en un campeonato en el que, según reconoce la propia Esteban en una entrevista con Las Futbolistas, todos los equipos persiguen el mismo objetivo y subir es extremadamente difícil. El club ya ha reforzado la plantilla con seis fichajes de cara al estreno liguero del 30 de agosto ante el Valencia, con la vista puesta en ser lo más competitivas posible desde el primer minuto.
