Jugadoras de la selección española femenina

Pegar pronto y defender el área: así ganó España en Washington con un plan que Bermúdez quería ensayar

España suele ganar con el balón. En Washington ganó también sin él. El 0-2 ante Estados Unidos tuvo dos partes casi opuestas: un arranque en el que la selección de Sonia Bermúdez castigó sus dos primeras llegadas claras y una segunda mitad en la que cedió la iniciativa y se dedicó a defender su área. Lejos de ser un accidente, la seleccionadora lo presentó como parte del aprendizaje: «Hay que saber sufrir», resumió tras el partido.

Jugadoras de la selección española femenina
La selección española femenina (imagen de archivo). © RFEF

Un once con tres centrocampistas y la banda como arma

Bermúdez formó con Nanclares; Corrales, Codina, Méndez, Batlle; Putellas, Patri, Benítez; Paralluelo, Imade y Eva Navarro. La estructura de partida, con Patri como eje y Alexia y Fiamma Benítez por delante, permitió a España tener superioridad por dentro en los primeros minutos, mientras Paralluelo y Eva Navarro estiraban el campo por fuera.

Los dos goles nacieron de esa doble vía. El primero fue una circulación interior entre Alexia, Edna Imade y Patri, que terminó con la centrocampista golpeando desde la frontal. El segundo llegó desde la banda izquierda: centro largo de Paralluelo y llegada de Eva Navarro desde el lado débil para empalmar de volea. Una jugada por dentro y otra por fuera, en catorce minutos.

La segunda parte: bloque bajo y área protegida

Emma Hayes movió el banquillo al descanso y su equipo empujó con todo. España ajustó a un bloque más bajo, con las líneas juntas y la prioridad de cerrar el carril central. El precio fue conceder balón y llegadas: Lucía Corrales sacó bajo palos un remate de Alyssa Thompson, el larguero y Nanclares frenaron a Sophia Wilson y el VAR anuló un gol de la propia Wilson por fuera de juego.

Bermúdez explicó después lo que buscaba: que el equipo «sepa meterse atrás, sepa defender y confiar en esa defensa de área». La idea tiene sentido de cara a un Mundial en el que, como admitió la propia seleccionadora, habrá rivales capaces de quitarle la pelota a España durante tramos largos.

Los cambios: refrescar sin perder el orden

La rotación fue amplia y progresiva. Serrajordi entró por Patri al descanso, Pinedo sustituyó a Imade en el 65, Medina y Natalia Ramos relevaron a Corrales y Alexia en el 66, y Marín y Vignola entraron en el 82. Fue una rotación pensada tanto para dar minutos como para sostener el esfuerzo defensivo en el tramo de más presión estadounidense.

Hubo dos peajes. El penalti del minuto 67 llegó tras un agarrón de Natalia Ramos a Wilson, recién entrada al campo, y solo la parada de Nanclares a Lily Yohannes evitó el 1-2. La expulsión de Athenea del Castillo en el añadido, poco después de entrar, obligó a cerrar el partido con diez.

Lo que deja para Chester

El partido dejó a Bermúdez dos certezas. La primera, que España sigue siendo letal cuando ataca con ventaja numérica por dentro y amplitud por fuera. La segunda, que el repliegue funciona, pero depende demasiado de la portera cuando el rival encadena llegadas. Nanclares, que ocupó la portería tras la baja de Cata Coll, sostuvo el resultado.

El segundo partido, este martes en Chester, será una buena prueba para ver si el ajuste defensivo se mantiene con otro once. La crónica completa del primer duelo está en nuestra crónica de Washington, y los datos oficiales del encuentro, en la web de la RFEF.

Publicaciones Similares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *