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Las clandestinas: el fútbol femenino ilegal que España jugó en 1970 y que nadie quería ver

Fútbol femenino en España — herencia de las pioneras que jugaron en la clandestinidad durante el franquismo
© Lucía Otero / La Región — Fútbol femenino gallego, heredero de una larga tradición

En 1970, el fútbol femenino era ilegal en España. La Real Federación Española de Fútbol no reconocía la práctica del fútbol por parte de mujeres, y las jugadoras que querían competir lo hacían sin cobertura oficial, sin licencias federativas y, en muchos casos, bajo amenaza de sanción. Jugaban, en el sentido más literal de la palabra, clandestinamente.

La paradoja es que ese año se jugó en España el primer Campeonato de Europa de fútbol femenino no oficial, organizado por la empresa italiana Martini & Rossi. Y España llegó a la final.

El torneo que no debería haber existido

El torneo de 1970 se disputó en Italia entre cuatro selecciones: Italia, Dinamarca, Austria y España. Las jugadoras españolas que formaron aquel equipo no tenían reconocimiento oficial de ningún tipo. La RFEF no las conocía, no las avalaba y, técnicamente, ni siquiera reconocía que existieran como deportistas federadas. Aun así, jugaron. Y llegaron a la final, donde perdieron ante Dinamarca.

Cuatro años después, en 1971, se celebró en México otro torneo de fútbol femenino con vocación de copa del mundo, organizado de forma no oficial por la Federación de Fútbol Femenino de México. España participó y terminó en tercer lugar. Sus jugadoras seguían siendo invisibles para la federación de su propio país.

La prohibición que nadie cumplía

La RFEF no autorizó formalmente el fútbol femenino hasta 1980. Hasta entonces, cualquier mujer que quisiera jugar lo hacía al margen del sistema. Los clubes que organizaban equipos femeninos operaban en una zona gris donde la tolerancia dependía de la voluntad de cada federación territorial y de cada ayuntamiento.

Algunos municipios miraban hacia otro lado. Otros ponían trabas. Las jugadoras pagaban las fichas de su bolsillo, organizaban sus propios desplazamientos y competían sin la mínima infraestructura que el fútbol masculino daba por sentada. El fútbol femenino sobrevivió en España durante décadas gracias exactamente a eso: a mujeres que jugaron cuando no debían, que compitieron cuando no podían y que construyeron algo desde la nada.

La herencia de las clandestinas

Cuando el nombre de este medio se eligió, la referencia era clara. Las clandestinas del fútbol español — las que jugaron sin licencia, sin estadios, sin cobertura — son el origen de todo lo que vino después. La Liga F de hoy, con sus quince mil espectadores en el Johan Cruyff y sus contratos televisivos con DAZN y TVE, tiene una deuda con aquellas mujeres que nadie salda del todo.

La temporada 2026/27 de la Liga F arranca el 30 de agosto. Cincuenta y seis años después de que España llegara a la final de un Europeo que su propia federación se negaba a reconocer.

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